viernes, 27 de febrero de 2015

DE ARMADURAS, LLAVES Y MUROS



    


A lo largo de nuestra vida, conforme vamos cumpliendo años, vamos adquiriendo las creencias acerca del mundo (por ejemplo: si es bueno o malo), acerca de nosotros mismos (si somos valiosos o no), y acerca del futuro (si lo que viene será mejor o peor); este sistema de creencias dirige nuestra vida, porque además, seguramente, hemos ido viviendo experiencias que reafirman esas creencias.


   Así pues nuestros pensamientos estarán basados en este sistema de creencias, nuestras emociones ser regularán en base a él, y nuestras decisiones y acciones se verán influidas siempre por este sistema.

Si ese sistema está basado en el amor, la creencia de que el mundo es bueno, que estamos a salvo y seguros en el mundo, y que todo lo que viene siempre es mejor que lo anterior, nuestras experiencias apoyarán estas creencias, por lo que no necesitaremos protegernos con ninguna coraza, muro o llave en el corazón.


   Os voy a explicar la diferencia que hay entre coraza y sistema de protección: la coraza es algo rígido, duro, pesado, no deja pasar nada, por lo tanto cumple su función de proteger, pero qué ocurre, que tampoco deja entrar nada, con lo cual no entra el amor, la luz, el calor…

En cambio el sistema de protección es algo sano, flexible, puede abrirse o cerrarse a elección de la persona, porque tampoco queremos dejar que entre todo sin ninguna barrera ¿no?


    Hay personas que además construyen muros a su alrededor, quizá conozcas a alguien que notas como se aísla, hablas con ella y la notas cerrada, incluso puedes percibir literalmente un muro entre esa persona y el mundo.


    La buena noticia es que nuestro sistema de creencias se puede cambiar, las corazas, los muros y las llaves pueden ser liberados, porque ya no serán necesarios.

Podemos elegir lo que queremos que entre en nuestras vidas, y para ello primero hemos de liberar toda la carga que llevamos con nosotros.


Señala si tienes alguna de las siguientes creencias:

-      - Para ganar dinero hay que esforzarse mucho

-      - El amor es doloroso.

-      - Hasta que no llegue mi príncipe azul no voy a ser feliz.

-      - No valgo para nada.

-      - Si no tienes hijos no eres una mujer completa.

-      - El mundo es cruel.

-      - No se puede tener todo en la vida.

-      - El dinero es el origen de todos los males.


Y ahora pregúntate, ¿estas creencias son mías o son de otra/s persona/s?


     Nuestro plan de acción es el siguiente: ir limpiando poco a poco los recuerdos, experiencias y vivencias negativas que hayas tenido, y que han dejado huellas en ti dolorosas; poco a poco se pueden ir sanando estas partes de ti que se han quedado estancadas en esos sucesos.


    Cuando empiezas a liberar esas partes, comienzas a vivir el presente con mayor intensidad, sientes el aquí y el ahora como nunca antes.


    Lo siguiente es ir cambiando el sistema de creencias por uno más positivo y amoroso, que sea tu apoyo, un sistema de creencias solamente tuyo, elegido por ti, nos desharemos de todas las creencias que pertenecen a otras personas, tus padres, abuelos, profesores…, y elegirás las que para ti sean mejores.

Por ejemplo, si toda tu vida te han dicho: “Eres tonto”, se puede cambiar esta creencia por: “Soy una persona inteligente, he llegado hasta aquí, he conseguido muchas cosas…”

Esa será tu verdad a partir de ese momento, y notarás que en base a esa creencia, tu autoestima mejorará, cuando expreses tu punto de vista en una conversación lo harás con mayor seguridad y confianza, elegirás proyectos que te ilusionen porque sabrás que puedes llevarlos a cabo… etc.



     Cuando sentimos más autoestima, de la de verdad, de la que sentimos en el corazón, no la repetición de frases positivas, entonces sentiremos que ya no necesitamos ponernos las coraza, o escondernos tras un muro, o cerrar nuestro corazón con una llave para evitar dejar a entrar otra vez a personas o situaciones que nos hagan daño.


       Te invito a que pruebes el sistema que te he dicho, limpieza, cambio de creencias y liberación de la excesiva protección, te aseguro que no solo te sentirás mejor en el proceso, si no que cambiará tu vida a mejor en todos los sentidos.

Mejores trabajos, pareja más adecuada, decisiones basadas en el amor a ti mismo, y la fantástica sensación de estar viviendo una vida plena, elegida únicamente por ti.


El miedo cierra, la tristeza cierra, la angustia cierra.


El amor abre, la ilusión abre, la alegría abre, e incluso diré que todas estas emociones expanden, y nos ayudan a crecer y ser más grandes.


Se libre, se valiente, da los pasos y el mundo te responderá.



Con amor,

Sofía



sofiagonzalezmillan@gmail.com
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viernes, 30 de enero de 2015

MIEDO AL CAMBIO




Es increíble como los seres humanos nos acomodamos a nuestra rutina, realizamos las mismas cosas cada semana, a veces incluso cada mes, o cada año.

Lo hacemos con la ilusión de reforzar nuestra sensación de seguridad, de que tenemos controlado el mundo.

Cualquier cambio, para algunas personas, se convierte en un dolor de cabeza o estómago, todo se tambalea, se ponen de mal humor, o se sienten desbordados.

Es relativamente normal buscar la seguridad, la tranquilidad en nuestro día a día, el problema surge cuando nuestro día a día es un aburrimiento, cuando todo lo que vivimos es algo ya transitado muchas veces, y no nos hace feliz.

Uno de los miedos más importantes de la humanidad es este: el miedo al cambio; ¿qué vendrá después?, si me mudo a otra ciudad ¿me irá bien?, deseo iniciar una relación pero no se si funcionará, ¿me dedico a lo que me gusta o sigo trabajando en lo que estoy ahora?...

Detrás de estas situaciones se encuentra el miedo de la persona a que el cambio produzca dolor, sufrimiento, soledad, angustia, escasez, frustración… etc.

Seguramente, dentro de sus vivencias encontremos situaciones en las que el cambio ha traído todas esas emociones, y posiblemente no haya podido curarlas o aprender de ellas la lección que traían.

Cuando acumulamos recuerdos y vivencias de este tipo en nuestra historia de vida es normal que queramos protegernos, es normal que nos asuste lo que está por venir, porque ¿cómo vamos a pensar que lo que viene es positivo?

De esta manera, nos cerramos al mundo y a sus posibilidades, por miedo a que nos hagan daño, en definitiva, por miedo a sufrir, más de lo que ya hemos sufrido.

Necesitamos ser conscientes, conscientes de nuestro miedo, ¿tengo miedo al cambio? Sí, bien, lo acepto y comprendo que hasta este momento yo he asociado el cambio a cosas dolorosas, pero ¿y si pudiera asociarlo a cosas positivas?

Los cambios hacen crecer, los cambios traen aire nuevo, nos muestran facetas de nosotros que no conocíamos, nos traen nuevas personas y situaciones que nos hacen más felices de lo que éramos antes.

¿Te has dado cuenta de que algunas veces aceptamos el cambio cuando ya no podemos más con la situación que vivimos? No es la vida la que nos lleva a situaciones extremas, muchas veces somos nosotros mismos, muchas personas aceptan mejor el sufrimiento que la alegría, quizás porque lo conocen mejor y creen que es parte de su vida.

Lo que necesitas es romper la asociación de cambio=sufrimiento, por esta otra (o la que tú elijas): cambio=amor.

Sea lo que sea que te haya sucedido, este momento, en el que estás ahora, es el ideal para realizar cambios, si en vez de esperar a que algo suceda, eres tú el que lo propicias, el que vas en su busca, sentirás el poder que tienes, el poder más grande que tenemos los seres humanos: poder elegir.

Con amor,
Sofía

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martes, 30 de diciembre de 2014

365 DÍAS PARA SOÑAR, CREAR Y DISFRUTAR!





El fín de año es una fecha ideal para hacer balance de lo que hemos vivido, parece que el día 31 de diciembre marca el fín de algo y el 1 de enero se convierte en una página en blanco, junto con el resto del año, en el que podemos escribir lo que queramos.

Si el 2014 ha sido un año lleno de cambios para ti, quizás necesites iniciar el nuevo año con tranquilidad, atendiendo a tus necesidades; si por el contrario ha sido un año en el que te has sentido estancado, quizás necesites empezar a realizar acciones para que se pongan en marcha tus proyectos, ilusiones o lo que quieras conseguir.

Yo hoy os voy a dar una serie de ideas, para que las podáis llevar a la práctica en el nuevo año que va a comenzar:

     I.             Escribe tu lista de objetivos a conseguir durante el año. Ya sabéis que a mi me encanta hacer listas, así que yo ya la tengo escrita. Lo que hago es definirlos lo mejor posible, con todos los detalles que pueda, a continuación escribo alguna acción o acciones que puedo realizar para ir acercándome a la meta descrita. En algunos casos, cuando voy realizando estas acciones, lo que hago es ver si tienen los resultados que yo esperaba, para decidir si seguir por ese camino o tengo que realizar otras acciones.

   II.           Limpia y ordena tu casa. Si queremos que entren cosas nuevas en nuestra vida, hemos de dejar espacio para que puedan entrar. ¿Tienes llenos los armarios y no sabes que hay en ellos exactamente? ¿Acumulas cosas  o no las tiras porque crees que alguna vez las necesitarás? Este es un momento perfecto para saber qué tienes, y decidir si lo quieres conservar, si decides tirarlo o bien donarlo para que alguien lo use. Las cosas que tenemos no nos definen, así que deja marchar aquello que ya no te sirve.

  III.        Deja de tener miedo al cambio. Este miedo es muy común, el cambio trae cosas nuevas y no sabemos si van a ser buenas o malas, así que creemos que si nada cambia estaremos más seguros, más tranquilos, y tendremos el control de nuestra vida. Pero a veces no nos damos cuenta de que el cambio puede mejorar 100% nuestra vida, el aire fresco sienta bien a una habitación cerrada, además es muy aburrido vivir siempre lo mismo; la chispa de la vida se puede apagar si nos sobreprotegemos y vivimos sin permitir que las cosas cambien.

 IV.        Elige un color que defina tu año. ¿De qué color va a ser el 2015? ¿Cómo te lo imaginas? Si el color que te surge te gusta y te hace sentir bien, perfecto, si no es así, cámbialo al color que tú desees. Haz un ejercicio de imaginación y envuelve los doce meses de ese color. También puedes elegir un color para cada mes. Lo importante es que el color que tú elijas lo tengas asociado a una cualidad positiva, puede ser amor, fuerza, salud, alegría…etc.

  V.                 Escribe una lista de las cosas materiales que quieres tener. De nuevo aquí están las listas ;-) Ya que has hecho limpieza en tu casa quizás quieras llenarla con algo que te guste más, alguna cosa que haga más fácil tu día a día, o simplemente te apetezca tener algo bonito para ti. Muchas personas tienen asociado desear cosas materiales con ser una persona superficial, o frívola, pero esto no tiene porqué ser así, todas las cosas de este mundo están para disfrutarlas, así que ¿porqué no las vas a disfrutar tú?

 VI.           Centra tu atención en lo que quieres. Este año puede ser el comienzo de una nueva actitud en ti, ¿qué tal si en vez de centrarte en lo que no quieres, te centras en lo que quieres? Gastamos mucha energía en quejarnos y hablar de lo mal que están las cosas; en el nuevo año habla más veces de lo que quieres conseguir, verás el cambio en ti y quizás puedas ayudar a que otros tengan la misma actitud.

VII.          Agradece. Da las gracias por todo lo bueno que tienes. La vida que estás viviendo es una experiencia única, agradece cada paso, cada persona que aparece en tu camino y sobre todo agradece tu esfuerzo y dedicación cada día para mantener tu bienestar y acercarte a tus sueños.

VIII.        Siente. No intentes forzar la sonrisa, no hagas caso de todos los mensajes que te llegan diciendo que tienes que ser feliz; la felicidad se siente, tiene un color, un olor, que solo tú puedes definir, si estás triste siéntelo, si estás frustrado, cansado, dolido… exprésalo, porque es la mejor manera de conocerte y de saber lo que necesitas para estar mejor.

 IX.              Aligera tu carga. Quizás lleves mucha carga a tus espaldas, puede que la notes como algo pesado detrás de ti, o sobre tu cabeza. Cuando miras hacia atrás, a tu pasado, ¿qué ves? Seguramente hay muchas cosas que llevas contigo, algunas te son útiles, pero muchas fueron útiles en determinado momento y ahora ya no las necesitas. ¿Estás dispuesto a soltar, a dejar ir? La sensación de ligereza cuando tomas la decisión de soltar es increíble.

  X.                Ilusiónate. Cuanta más limpieza hagas en la carga que llevas, cuanto más te centres en lo que quieres y te dejes guiar por tus emociones, más te podrás ilusionar, o re-ilusionar. Al escribir tu lista de objetivos haz que sean lo más ilusionantes para tí.
Ahora ya no es tiempo de esperar a que las cosas sucedan sin más, es tiempo de ir a por ellas, de crear la vida que quieres vivir.

¡Hay una versión de tí mismo mucho más feliz esperándote!

Espero de todo corazón que estas ideas os sirvan, así como todas las demás que os he ido aportando a lo largo del 2014.

Os doy las gracias por seguirme y por todos vuestros comentarios. Y ya sabéis que podéis contar conmigo para lo que necesitéis.
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“En el año nuevo deseo
que seas,
que vivas
y que camines
todo lo que tu corazón sueña”.
(Sofía González Millán, 2014)

Con amor,
Sofía

domingo, 30 de noviembre de 2014

ANSIEDAD: UNA ENFERMEDAD SILENCIADA














Quién no ha tenido un ataque de ansiedad o de pánico en algún momento, quién no ha sentido el pecho contraído como si nos fuera a dar un ataque al corazón, o el hormigueo en la manos y brazos, la sensación de calor repentino, sudores fríos, mareos…etc.



Todos, en mayor o menos medida, sabemos lo que es tener un ataque de ansiedad. En la mayoría de las ocasiones hay una/s causa/s comprensibles para que esto nos suceda, por ejemplo: un aumento de volumen de trabajo en la oficina, el agotamiento de unos padres al criar a su bebé recién nacido que no para de llorar, la pérdida de un trabajo… etc



En estos casos conocer la causa o causas ayudará a comprender a la persona que hay una razón por la que sentirse así, y, o bien se tomará las cosas con más calma, o pedirá ayuda, o puede utilizar técnicas de relajación… Todo esto está dentro de la normalidad.



¿Pero qué ocurre cuando se suceden los ataques de ansiedad sin que haya una causa precisa y determinada? Cuando esto sucede y la persona no puede realizar una vida normal estamos ante un caso importante de ansiedad que hay que atender de manera más profunda.



De este tema es del que voy a hablaros hoy, hay una parte importante de personas que están sufriendo el suplicio de la ansiedad sin saber porqué les sucede ni poder controlar en ninguna medida lo que les pasa.

Hoy voy a hablar a favor de todas ellas, puesto que realmente están sufriendo, y en muchos casos no son comprendidas por sus familiares, amigos, e incluso tampoco por los médicos que les atienden cuando van a urgencias o a la consulta en busca de ayuda.



Las enfermedades mentales y emocionales están todavía muy mal vistas en nuestra sociedad, en algunos casos ni siquiera son reconocidas como enfermedades, quién no ha oído en alguna ocasión hablar de una persona que tiene síntomas de ansiedad como alguien “débil”, “demasiado miedoso”, “muy sensible”, o que “solo busca atención”…



Esto lleva a muchas personas a ocultar lo que les pasa para no oír comentarios hirientes o despectivos, porque realmente el sufrimiento está ahí y no quieren aumentarlo más viviendo actitudes de rechazo o incomprensión.



A la larga las personas con ansiedad pueden terminar recluidas en su casa (el lugar donde se sienten más seguros), con escasa actividad social y de ocio. En los peores casos pueden llegar a tener que dejar su actividad laboral, con la consiguiente bajada de autoestima y sensación de no control de su vida.



Mucha gente me pregunta, ¿en estos casos la medicación ayuda o es mejor no tomarla para estar más “despierto”? Por supuesto dependerá de cada caso, porque cada persona es única, pero en general si la ansiedad impide llevar una vida normal lo mejor es acudir a un médico para que prescriba un tratamiento, cada cierto tiempo se revisa la medicación para saber si este tratamiento es adecuado o necesita aumentar o disminuir la toma, para que la persona pueda realizar sus actividades sintiéndose tranquila pero no “dormida”.



Eso sí, un tratamiento basado solamente en la medicación no tendrá tanto éxito como una combinación de medicación y terapia psicológica.



La característica fundamental de las personas que padecen ansiedad es que hacen lo que se denomina el “escaneado”, desde que se levantan hasta que se acuestan pasan la mayor parte del tiempo haciendo un escáner de su cuerpo, de lo que notan, de lo que sienten,  de lo que piensan…, el mínimo síntoma es interpretado como que el ataque de ansiedad va a aparecer, así pues toda su atención está puesta en cómo “no sufrir un ataque de ansiedad” o cómo estar prevenido para que no les pille de sorpresa.

Esto es muy común, y quizá una de las partes que les hacen sufrir más. Pues como no paran de mirar todos los detalles de cómo se sienten, al final tanta atención pueden hacerles sufrir un ataque o bien terminar agotados de tanto estar alerta.



Por ello el primer paso es descubrir qué es lo que está causando esos ataques, ahí es donde yo empiezo a trabajar, puesto que la persona siempre tiene unos motivos reales para sentirse así de mal y la ansiedad solamente es la campana que suena para decirle que algo no está bien dentro de sí.



Cuando descubrimos la raíz o raíces del problema podemos trabajar en ellas, para liberarlas, limpiarlas, sanarlas y así permitir que la persona vuelva a restablecer su armonía mental, emocional y física.



Porque si algo tengo claro, por mi experiencia personal y profesional, es que LA ANSIEDAD SE CURA, e incluso puedo decir más, en el despacho he visto personas que después de trabajar en las raíces de su problema de ansiedad, han resurgido más fuertes, con una mayor autoestima y con una sensación de paz que nunca antes habían sentido.



He tratado casos que han ido desde estrés por el trabajo, hasta casos de agorafobia (es el miedo y evitación a estar en lugares o situaciones de los cuales pueda ser difícil o embarazoso escapar, o en los que pueda no disponerse de ayuda en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares), ansiedad por la comida, tabaco…etc.



Como he dicho más arriba, cada persona y caso son únicos, pero he encontrado un denominador común en todos ellos, la baja autoestima; cuanta mayor autoestima, aparecen menos problemas de ansiedad y psicológicos en general.



Por eso yo combino la “limpieza” de las raíces del problema, con ejercicios para fomentar el autoconocimiento y aumentar el amor por uno mismo. Usando la terapia cognitivo-conductual combinada con E.F.T. (Técnicas de Liberación Emocional), además de otras terapias según el caso, se obtienen resultados muy positivos, y la mejoría puede notarse a partir de la tercera o cuarta sesión.



También hay que atender, aunque de manera diferente, a todas las personas que tienen a un familiar o alguien muy cercano que padece ansiedad, a veces es muy duro para estos “cuidadores” seguir animando y apoyando a su seres queridos, pues en muchos casos la enfermedad se alarga en el tiempo, y pueden terminar agotados y sintiéndose frustrados. Si ésta es tu situación quizás deberías pedir ayuda profesional, para recibir orientaciones y sentirte escuchado, esto siempre será beneficioso para ti y para la persona a la que estás ayudando.



¿Te sientes identificado? ¿Estás sufriendo en tu vida la ansiedad y el cansancio de padecerla? ¿Te gustaría encontrar la raíz del problema y solucionarlo de una vez por todas?



Pide cita y acércate a mi despacho, te mereces vivir libre de ansiedad.

Ya sabéis que podéis contactar conmigo en el mail: sofiagonzalezmillan@gmail.com
O bien en el teléfono: 639 64 10 20



Recibe un abrazo grande,

con amor

Sofía